Maria Ripoll Cera responsable de contenidos
contenidos libres según Copyleft
¡Tierra a la vista!

Tanto los usuarios de Internet como los que hacemos comunicación digital compartimos la misma incógnita: ¿quiénes hacen las webs?

En términos generales, se sospecha que en las webs participan un individuo con cierta traza tecnológica, un diseñador gráfico y un… ¿periodista, redactor, copy, editor web, comunicador digital? Aunque también se oye hablar de ciertos webmasters que, teóricamente, asumen esta triple función.

Los profesionales digitales son los aventureros del siglo XXI

Un periodista…¿sabéis cuántas webs ofrecen noticias entre sus contenidos? Proporcionalmente, pocas. Sí tienen, en cambio, muchas de ellas, mensajes comerciales o un lenguaje de marketing. ¿Está capacitado, entonces, un redactor publicitario para crear todos los contenidos de una web, incluidas las noticias?

Y respecto a un redactor… ¿alguien ha probado alguna vez a buscar uno en el Google? Excepto como grupos de trabajo de alguna potente editorial de enciclopedias, simplemente, no existen. Seguramente andan camuflados de periodistas, copies, editores o comunicadores digitales.

He aquí la cuestión. La irrupción de Internet no ha significado que a las profesiones de antaño les bastara con ponerse la etiqueta “digital” para actualizarse. De hecho, muchos de estos profesionales siguen siendo como lo que eran: periodistas, redactores y copies. Para convertirse en digitales de hogaño, ha habido que ir a descubrir las américas, sus tierras inexploradas, sus lenguas desconocidas, sus nuevos habitantes.

Los navíos de ayer son hoy horas y dinero

Detrás de lo que hoy se conoce como editor o comunicador digital, hay experiencias promiscuas. Los ya “viejos” en el oficio, se han tenido que sentar junto a grafistas y tecnólogos y descifrar sus extraños códigos. Después, atribularse ante las innumerables normas que gurús como Nielsen (1) establecían como verdades absolutas. Y dejarse las pestañas leyendo o acudiendo a cursos (2) sobre usabilidad, arquitectura de la información, posicionamiento, interactividad, etc.

Han tenido que navegar y navegar para extraer sus propias conclusiones, y echar mano de sus, en la mayoría de los casos, antiguas incursiones en el ámbito de la publicidad, el marketing, las revistas y/o los diarios.

La estrategia de los más jóvenes se ha basado en “estar al día” en la formación digital. Aparte de que casi todas las carreras se ofrecen hoy on-line, un formato mucho más barato para sus promotores pero de resultados aún inciertos, la mayoría de centros universitarios ofrecen cursos, másters y posgrados en creación de páginas web, periodismo digital, redacción de contenidos multimedia, comunicación empresarial, y etc., que hacen de un currículum veinteañero una lista de la compra.

De dedos a dígitos capaces de abarcar muchas teclas

Un editor o comunicador digital es hoy lo que antes se llamaba un dechado de virtudes.

Participa en las fases de diseño conceptual y de arquitectura de la información, para consensuar estrategias como los objetivos de la web, el mapa de contenidos y de navegación.

De redactor jefe a director de cierre de páginas html, selecciona proveedores o creadores de contenidos –de ahí la palabra “editor”–, supervisa todo tipo de noticias y artículos, los confirma con sus fuentes y los adapta al formato digital.

Decide con el equipo qué información se presentará visualmente y cuál en forma textual, con qué imágenes ilustrar los contenidos y de qué espacio dispone para colocarlos. Dónde se presentará la interactividad, en qué formato se harán accesibles a los usuarios y si habrá un espacio para opinar.

Como corrector de estilo, ha de estar atento a nuevas “especies” como enlaces e inconsistencias de navegación. Y a la mala costumbre de tecnólogos o grafistas de teclear los textos en vez de pegarlos en su insigne despreocupación por un acento de menos o de más.

Las más de las veces, ha de ir en busca de traductores que sean capaces de trasladar a varios idiomas palabras como Magaziber, Metaweb, Canal Borneo o frases como “gracias por su atención”.

Debe desarrollar su vena comercial escribiendo títulos y palabras que aseguren una buena posición de la web en los buscadores, utilizando los contenidos como armamento de difusión y promocionando las diferentes secciones de la propia web.

Y sacar brillo a sus dotes sociales relacionándose con cuantas más webs mejor, para estar donde hay que estar, ganarse un reconocimiento (y, por supuesto, ser top ten en el Google).

Evalúa los resultados del uso de la información y los mejora en respuesta a las necesidades cambiantes.

Ha de refrescarse en la Red en busca de buenas ideas, nuevos estilos de comunicación o lo que hace la competencia, para mantener la web actualizada y retroalimentar, cuando se hace necesario, su estrategia.

Y escribir, escribir, escribir: artículos, breves, palabritas originales, frases de bienvenida, textos legales, historias, introducciones, e-mails, botones de navegación…

 
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